Serena Bianco en una vivienda unifamiliar en Sitges publicada en Casa Viva
Hay proyectos donde la arquitectura tiene tanta contundencia que el pavimento solo puede responder de una manera: con la misma precisión. La vivienda unifamiliar diseñada por Miguel Ángel Niell en Sitges, con interiorismo de Egue y Seta, es uno de esos proyectos. Y nuestra colección Serena Bianco es la respuesta.
El reportaje La forma del vínculo, publicado en Casa Viva en agosto de 2025 con fotografías de Jordi Miralles, recoge una vivienda construida para una familia con cuatro hijos en la zona de la Plana, en Sitges. Dos volúmenes conectados por un vacío central que actúa como núcleo emocional de la casa: una pasarela, una doble altura, luz natural que baja hasta el corazón del proyecto. Una arquitectura que no oculta su lógica, sino que la convierte en forma.
La vivienda se abre también al exterior, donde la piscina se integra con la misma lógica de continuidad y limpieza formal del proyecto.

Por qué Serena Bianco en un proyecto como este
La lógica compositiva de esta vivienda se basa en la síntesis: grandes planos lisos, líneas que se alinean, nada que sobre. En ese contexto, el pavimento no puede tener protagonismo propio ni competir con la arquitectura. Tiene que sostenerla.
Serena Bianco hace exactamente eso. Su inspiración es la pureza de las rocas: una superficie limpia, con la variación de tono sutil que solo da la naturaleza, sin distracciones. En una vivienda donde cada decisión responde a una voluntad funcional precisa, el pavimento tenía que responder con la misma coherencia. Y lo hace.
Una colección que sostiene sin imponerse
Que un estudio como Egue y Seta, con la trayectoria que tiene en interiorismo residencial de alto nivel, elija Serena Bianco dice algo sobre cómo entienden el papel del pavimento en un proyecto de estas características. No como elemento decorativo, sino como parte del argumento espacial.
Esa es precisamente la esencia de Serena: una cerámica que no necesita llamar la atención para estar presente. Que aparece en las fotografías de Jordi Miralles como lo que es: el suelo sobre el que todo lo demás tiene sentido.




